Elf, al que seguiste sí era yo, había un callejón en el que se produjo el intercambio entre el doble y yo.
Y hablando del doble...
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Ante la noticia de que "alguien" había liberado a ziRta, cualquier se emocionaría. Pero Draug tomaba esto con mucha cautela. No podían emocionarse tan rápidamente.
Una figura oscura, vestida con gabardina y sombrero aún más oscuros, surgió de entre las sombras y siguió al joven unos metros hasta que Draug se giró para ver a quien le perseguía. Suspiró aliviado cuando vio a aquella figura.
- Parece que vuestra líder ha sido liberada - dijo el oscuro personaje -. ¿Cómo es que no te alegras?
- No hay que hacerse ilusiones, esto no ha terminado todavía - había respondido Draug al instante -. Puede que hayan liberado a ziR, si es que ésa es ziR, pero aún tenemos que derrocar a Fadri. El daño que ha hecho no ha sido solamente secuestrar a nuestra amiga.
- Te entiendo...
- ¿Hay algo más que quieras decirme?
- Sí: tal vez deberías desparasitar más a menudo a tus conejos.
Al decir esto, la figura sacó una bolsa de su gabardina y la abrió. Dentro había varios microchips.
- Esto es lo que tu "leal" robot puso en los conejos. Supongo que las chicas-gato que envió a Fadri también los tendrán.
- ¿Microchips? - Draug los miró pensativo, observando uno de ellos al detalle -. Parece que Monty tenía pensado algo gordo. Son chips anuladores, con los que podría manejar a los Rabbids y a las chicas-gato sin problemas.
- ¡Exacto! Pero, ¿quién le ayudaría? Esta tecnología... no es de la Resistencia.
- Estudiaré los microchips con mayor detenimiento en cuanto llegue a la base. Por cierto... ¿qué hay de los pikachianos?
- Tendré que investigar más sobre ello, pero parece que la "liberación de ziRta" tiene que ver con ellos.
Ambos permanecieron en pie mirándose a la cara. Pasó un minuto largo hasta que el ser sombrío habló:
- Por cierto, ¿necesitas que vuelva a hacer de tu doble?
- Agradezco tus servicios y los de tu Compañía de las Sombras, y sabéis que nuestros pagos llegan puntuales, pero no me gustaría exponeros a un peligro mayor.
- ¡Jejeje! Te preocupas demasiado por los demás. El régimen de Fadri nos perjudica tanto como a vosotros. Queramos o no, estamos metidos en el mismo marrón que vosotros.
- ¿De qué manera os perjudica?
- No puedo revelar ese detalle, ni siquiera a vuestro pizzero, compréndelo. Cosas de los de arriba.
- Ya veo... Entonces, ¡hasta más ver!
- Igualmente.
La figura volvió a fundirse con las sombras mientras Draug sujetaba la bolsa con los microchips. De camino a la base de la Resistencia pensaba en la cantidad de electrodomésticos que podría hacer con el Pantheon de nueva generación.
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Una vez en la base, se encargó de estudiar con cuidado los microchips. Desde luego, la tecnología empleada era demasiado avanzada. De hecho, era una tecnología de la que sólo disponían Fadri y sus súbditos.
Sólo alguien que estuviera infiltrado en el bando del dictador podría haber facilitado a Monty esta tecnología. El Pantheon sólo hacía entregas y ayudaba con los conejos y las semi-furries, pero no tenía acceso a la avanzada tecnología de Fadri.
Entonces Draug empezó a pensar quién podría habérsela facilitado. ¿Morán? No, Serg no tenía tampoco acceso a la tecnología más avanzada y era fiel a la Resistencia, no dejaría jamás que esta tecnología cayera en mano del robot loco...
... Pero sin embargo, la mano derecha de Fadri, Defriki, sí que estaría más al alcance. Y pensó en quién podría estar más cerca de Defriki y que haya contactado con la Resistencia.
El nombre de Elfangor vino como un relámpago a la mente del joven. Debía informar de esto cuanto antes.
Y de paso, pedirle a Bus que compruebe si sus osos tienen algo raro en el pelo o la piel.